Translate

Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas


Tradicionalmente se venía admitiendo que en el tránsito del III al II Milenio se produce una masiva llegada de gentes indoeuropeas, procedentes de la región comprendida entre Ucrania y el Cáucaso, que se superpondría a una población anatólica precedente, en la que ya podría haber elementos indoeuropeos. Probablemente esta penetración estaría vinculada a la crisis de las culturas urbanas del III Milenio, que deja grandes espacios libres para una reocupación del territorio por comunidades dedicadas al pastoreo o a una agricultura de aldea. Sin embargo, recientemente se ha propuesto la hipótesis de que Anatolia sea la cuna de las lenguas indoeuropeas, que se habrían difundido junto con la agricultura en un proceso de neolitización progresiva.
Las tablillas de Kültepe (antigua Kanish, conocida también como Nesha), que han permitido estudiar la presencia de los asirios en Capadocia, parecen documentar nombres hititas entre las poblaciones de Anatolia en el siglo XIX. Junto a ellos habría luvitas, también de lengua indoeuropea y gentes no indoeuropeas, como los hurritas o la población hatti, considerada hasta ahora como preindoeuropea. En ese momento da la impresión de que grandes espacios de Anatolia están ya organizados en torno a principados que tienen su sede en núcleos urbanos, de diferente magnitud e importancia; pero la mayor parte del territorio seguía deshabitado o explotado por pequeñas unidades de producción de tipo doméstico. Hacia finales del siglo se observa una tendencia expansionista y unificadora por parte de las ciudades más importantes, que tienen la capacidad de establecer relaciones jurídicas y contractuales con las colonias asirias, lo que nos da idea de su grado de desarrollo, incluso a pesar de que aparezcan en plano de igualdad con los establecimientos comerciales de los asirios.
No podemos establecer un nexo entre la desaparición de las colonias asirias y el proceso de unificación política de Anatolia central en torno a algunos dinastas hititas. De hecho, tal proceso está vinculado a una lucha por la hegemonía a lo largo del siglo XVII, de la que no estamos bien informados, por lo que no sabemos si arranca de un momento coincidente con la interrupción de la presencia comercial asiria. En cualquier caso, todo parece indicar que el príncipe Anitta de Kushara logra una amplia hegemonía tras la destrucción de la ciudad rival, Hattusa, y el traslado de su capital a Kanish, donde se ha hallado su palacio. Los acontecimientos posteriores vuelven a ser oscuros, hasta el primer rey que tenemos documentado, Hattusil (1650-1620), que usa el título real de Labarna y traslada de nuevo la capital a su emplazamiento definitivo: Hattusa (actual Bogazkoy). Sin embargo, los orígenes del reino se presentan de forma distinta en el "Rescripto de Telepinu", redactado hacia 1500, en cuyo preámbulo el monarca afirma que Labarna había sido rey, de manera que se está proponiendo una explicación legendaria para la nomenclatura real. Labarna y su esposa Tawananna parecen ser, pues, una ficción tardía tendente a ordenar el oscuro período de formación de la monarquía hitita, aunque algunos autores ven en ellos personajes históricos. Por lo demás el "Rescripto" continúa con el reinado de Hattusil, lo que evita lucubraciones adicionales. 



La época de Hattusil está plagada de campañas militares, destinadas probablemente a dotar al reino de unas fronteras estables, la identificación de un espacio estatal, y asegurar el correcto funcionamiento del intercambio comercial, que ayuda a la determinación de una posición internacional. Sin embargo, la unificación no está sólo vinculada a gestas militares, sino que va acompañada por una intensa actividad diplomática que incluye matrimonios dinásticos que configuran una corte central con una fuerte rivalidad interna, germen de inestabilidad política. Esta se ve agudizada por las intrigas palaciegas, expresión de las tensiones por el control político, que el monarca intenta reprimir actuando enérgicamente. Su poder, desde esa perspectiva, es absoluto y nada tiene que ver con la pretendida monarquía feudal. La única institución política reconocida es el pankush, en la que algunos han querido ver un consejo aristocrático regulador del poder del rey que sería uno entre sus iguales; sin embargo, el pankush es una asamblea no restringida, en la que tienen cabida todos los hombres libres y que con frecuencia pone freno a los abusos de las grandes familias. El poder absoluto del monarca no se ve mediatizado en consecuencia por la existencia del pankush.
Por otra parte, la forma de captación de la riqueza por parte del aparato estatal tampoco permite imaginar el estado hitita como una monarquía feudal y las relaciones sociales de uno y otro mundo son suficientemente diferentes como para no ser confundidas. De hecho, una buena parte de la población es libre y trabaja en las comunidades de aldea, al frente de las cuales se halla un alcalde y un consejo de ancianos con atribuciones esencialmente judiciales. Estas instituciones son reconocidas por el palacio, que recibe como contrapartida de la autonomía una contribución fiscal en especie o en mano de obra, de la que tan escasa es el reino hitita, mediante la prestación personal de trabajos obligatorios bajo requerimiento real. No obstante, los templos y el palacio juegan aquí también un papel esencial en la estructura económica, como centros coordinadores de la actividad artesanal, comercial y -en menor medida- en la agrícola, mediante las cesiones de tierras y el establecimiento de colonos militares. Los artesanos son trabajadores dependientes y por tanto han de ser alimentados a cambio de su participación en la producción, lo que obliga al palacio a ser, al mismo tiempo, almacén de excedentes agrícolas. En esto existe cierta coincidencia funcional con los lugares centrales de los estados mesopotámicos, pero las condiciones ambientales e infraestructurales en Anatolia son completamente diferentes a las del sur. Los recursos naturales son mucho más abundantes y la agricultura no necesita obras hidráulicas de tanta envergadura. Por ello, la estructura política se manifiesta de forma diferente.
La sucesión de Hattusil se realiza, después de varias tentativas fallidas y en media de intrigas cortesanas, en la figura de Mursil. Según el testamento político de Hattusil sería un hijo, tal vez adoptivo o quizá nieto. Pero al margen de los vínculos de sangre, Mursil continuó el programa expansivo trazado por su predecesor y logró tomar Yamhad, tal vez con la intención de restablecer en su beneficio los circuitos comerciales que unían el valle medio del Éufrates con el Mediterráneo y el norte de Siria, por el Khabur, con Anatolia. En ese contexto puede tener cierto sentido la vertiginosa campaña dirigida contra Babilonia y que pone punto final a la dinastía de Hammurabi. Desde luego era impensable un dominio efectivo sobre la Baja Mesopotamia y ello explica el abandono de la presa recientemente obtenida. Sin embargo, los sucesores de Mursil tuvieron dificultades para mantener el poder en Siria pues la contestación hurrita se va haciendo cada vez más fuerte, conforme se va consolidando el reino de Mitanni. 









La muerte de Mursil se produce como consecuencia de un complot de palacio, lo que provoca una crisis en el reino agravada por el auge de Mitanni. En esta etapa final, hasta el renacimiento a mediados del siglo XV, sólo destaca la figura de Telepinu, cuyo reinado ocupa la segunda mitad del siglo XVI. Su "Rescripto", al que ya se ha aludido, pretende devolver el orden al reino, sistematizando el régimen de sucesión, que tantos problemas había ocasionado en la corte; pero también contiene otras normativas referentes a la propiedad de la tierra, que tienden a consolidar la hegemonía real en ese sector a través de donaciones de tierra. Sin embargo, las dificultades continuaron, agravadas por la presión de los gasga, un pueblo situado entre Hatti y el Mar Negro, que hostigaba a los hititas en sus momentos de debilidad. Desde la muerte de Telepinu hasta la restauración monárquica, hacia 1450, nuestra información sobre la historia hitita es muy limitada y no es ajeno a esa constatación el hecho de que el período coincide con el de la hegemonía de Mitanni.


Es posible que alguna vez os hayáis preguntado cuando empieza la Historia. Para resolver esta difícil cuestión habría que entender primero cuáles son los conceptos básicos que definen el cambio de la Prehistoria neolítica a la Historia. De una manera sencilla se puede decir que los elementos esenciales para esta transición son la creación de núcleos urbanos y la aparición de la escritura como método de comunicación. Así hubo un primer pueblo que destacó sobre las demás culturas de su época, esta fue la Civilización de Sumer, cuna de la Historia. 

ORÍGENES Y ANTECEDENTES

Como ya os he comentado en otros artículos, nada surge espontáneamente. Para comprender porqué los sumerios llegaron a un alto nivel de civilización hay que tener en cuenta dos factores:
Factores geográficos: Los territorios en los que estaban asentados eran los comprendidos entre los ríos Tigris y Eúfrates, el actual sur de Irak. Esta es la zona meridional de lo que también se conoce como Mesopotamia (entre dos ríos), o Creciente Fértil ( por su forma de media luna y aptitudes para los cultivos). La existencia del agua fue primordial para la aparición de la agricultura, la utilización del adobe como material de construcción y también como medio de transporte de mercancías a través de ríos y canales. Sin embargo esta zona carece totalmente de materias primas ( piedra, metales y madera), lo que provocó su búsqueda en otros lugares como Anatolia , Siria, el Cáucaso, Líbano y Montes Zagros, de esta necesidad nació el comercio.

Factores sociales: Los excedentes agrarios provocan la especialización de los individuos, ya no es necesario que cada uno cultive ni recolecte su alimento, aparece el intercambio y la artesanía. El mejor lugar para intercambiar sin duda era en la Ciudad, que se van creando según van aumentando la necesidad de nuevos productos. La Ciudad además es refugio de ataques. Estos cambios provocan una complejidad social tal, que hacen su aparición diferentes clases sociales, según su riqueza y función. Aparecen grandes señores y sacerdotes que pronto acaparan el poder.

Con estos factores nos encontramos unas primeras culturas preurbanas hacia el 7.000 a.C., que ya tenían artesanía y cerámica. El origen étnico de los sumerios es verdaderamente intrigante pues no corresponde con las tribus semitas que poblaban esas tierras. Las explicaciones más creíbles nos indican que seguramente fueran una evolución de las poblaciones autóctonas, otras teorías hablan que llegaron de la zona del mar Caspio y otros de la India.

La cultura llamada del Obeid (hacia el 4.500 ), se desarrolló en lo que se podría llamar primer asentamiento urbano, Eridu, la cual se sabe por restos arqueológicos que tenía gobernante y templos, así como una gran cerámica, también construyeron canales.

Más tarde apareció la cultura de la ciudad de Uruk, auténtico precedente de la civilización sumeria. A Uruk se la puede considerar como la primera ciudad-estado ( 3.500-3.000), además es en donde se han encontrado los restos de escritura más antiguos, sin duda como respuesta a la complejidad de la organización urbana, estos primeros escritos están relacionados con la organización de los almacenes de los templos.

Así pues nos encontramos hacia al año 3.000 con el principio de una nueva cultura que sobrepasará a las anteriores y que ante esta nueva organización social pasará a llamarse Civilización.



SUMERIA
La cultura de Uruk fue imponiéndose poco a poco, sin embargo no llegó a crearse un gran reino sino que era un país formado por varias ciudades-estado. Toda ciudad tenía un Zigurat (pirámide escalonada para observar los astros y hogar del Dios de la ciudad), un Palacio del rey, un Templo y asentamientos agrícolas en las afueras. Su historia se divide en tres periodos principales:


Periodo Predinástico (2.900-2300)
 
En esta primera época destaca la violencia con la que luchaban entre ellas, aunque nunca llegaban a destruirse del todo. Las ciudades más importantes de las que tenemos constancia arqueológica fueron Uruk, Ur, Kish, Nippur, Umma y Lagash. De entre ellas destacaba Kish como centro espiritual sumerio pues según su religión fue esa ciudad a donde llegó el primer rey después del diluvio, este trono era muy deseado y quien lo poseía solía ser árbitro de los conflictos entre ciudades.
De la ciudad que más datos tenemos en esta época es de Lagash, gracias a la gran cantidad de escritura y restos arqueológicos encontrados, aunque no era la más importante. Estaba situada en la ribera del Eúfrates y al igual que todas las ciudades tenía muchos poblados agrícolas en su territorio. Una de las principales características de este estado-ciudad eran las guerras continuas con su vecina Umma, de cuyos enfrentamientos tenemos gran cantidad de datos escritos. Así sabemos como el gobernante Eanatum conquistó Umma, sometiéndola a tributo y quitándola amplios territorios. Con esta victoria fue proclamado Ensi (señor) de Umma y Lugal (rey) de Kish. También envió expediciones militares y comerciales al norte e Irán.


Años más tarde llegaron los enfrentamientos internos entre el Palacio y el Templo, es decir el poder del príncipe contra el de los sacerdotes, por la hegemonía económica dentro de la ciudad. Al continuar las guerras contra Umma la ciudad sufrió una alta degradación al aumentar la presión social de las clases privilegiadas sobre las humildes, para mantener el interminable conflicto. Al final la situación se hizo insostenible, hasta que un nuevo príncipe-gobernante, Urukagina, realizó una serie de reformas que aliviaron económicamente a la población menos favorecida, además instauró una serie de leyes que les protegían de los abusos. Es de destacar la preferencia del pago de multas, frente al difundido “ojo por ojo”, de los condenados, además quitó gran poder a los sacerdotes del templo.
Sin embargo hacia el 2.300 la ciudad de Umma se había recuperado, un príncipe llamado Zagasi, consigue conquistar Lagash, a la que destruyó tras cientos de años de guerras. No sólo conquistó a su eterna rival, sino que tomó las ciudades de Ur, Kish, y Uruk, llegando su expansión hasta la región Sirio-Palestina, lo que le valió el título de Lugal-zagesi. A pesar de haber creado una especie de reino, el tiempo de los sumerios iba a cambiar radicalmente por la aparición de un nuevo factor exterior....los acadios.

El Imperio de Akkad.(2.300-2.200)

El norte de Sumeria estaba poblado desde hacía miles de años por poblaciones semitas. Éstas fueron absorbidas culturalmente, en parte, por los sumerios en un proceso lento de mestizaje. Los semitas se fueron instalando poco a poco en las ciudades del norte ( en la región de Babilonia), sobre todo en Kish, hasta que apareció un hombre de origen humilde, llamado Sargón, que se hizo con el poder en la ciudad sobre el año 2.300, ante la debilidad de los sumerios por sus guerras internas. Pronto Sargón de Akkad, nombre de la ciudad que eligió como capital, fue conquistando toda Mesopotamia, creando un Imperio desde el Mar Arábigo hasta las costas del Mediterráneo, pasando por Siria y Asia Menor, una extensión jamás conquistada por nadie anteriormente y por lo que Sargón es considerado el primer emperador de la historia, de hecho se proclamó como “Rey de las Cuatro Zonas”, es decir de todo el mundo conocido por ellos.
Esta nueva entidad política necesitaba una nueva organización, se dividió el Imperio en provincias con gobernadores, además se creó una especie de servicio de correos para una mejor administración y control de las provincias. Estas conquistas fueron posibles gracias a la creación de un ejército regular y la aplicación de nuevas tácticas militares. También se utilizó el ejército para campañas militares con objetivos económicos y comerciales, como sabemos las materias primas escaseaban por esta región. En estos años la cultura sumerio-acadia se fue fundiendo en una sola, aunque los sumerios nunca aceptaron ser sometidos por sus vecinos del norte.

Hacia el 2.150 la presión de una nueva oleada de pueblos nómadas, los Gutis, procedentes del Kurdistán, y los intentos de independencia de las ciudades sumerias del sur, hizo sucumbir el imperio heredado de Sargón.

Época Neosumeria o Ur III (2.200-1.800)

La caída del Imperio fue rápidamente aprovechado por las ciudades sumerias para volver a ser ciudades-estado. Hacia el 2.100 un Gobernador de Ur, en esos momentos bajo control de Uruk, consigue expulsar a los gutis de Babilonia y el norte de Sumeria. Después de este éxito se subleva del rey de Uruk y termina conquistando toda Mesopotamia, proclamándose rey de Summer y Akkad. Su nombre era Urnamu, con él empieza una dinastía hereditaria llamada “tercera dinastía de Ur”, o simplemente “Ur III”. En su reinado se dividió el territorio en provincias, creando un estado central que superó al imperio acadio, aún así a las antiguas ciudades-estado se las concedió una amplia autonomía. Por primera vez la administración se dividió en poder civil ( encabezado por el Ensi) y poder militar (Shagin), el cual se hacía con el poder en épocas de guerra. Además Urnamu es conocido por haber creado el primer “código de leyes” escrito que se conoce (se conserva a trozos).


Con esta dinastía la cultura sumeria vive un renacimiento extraordinario que superó ampliamente a épocas anteriores. Estos reyes se caracterizaron por su diplomacia y habilidad política, el hijo de Urnamu, Shulgi, consiguió una gran estabilidad y época de paz próspera que se tradujo en una gran cantidad de obras públicas, sobre todo canales, y un magnífico aparato burocrático. La administración se profesionalizó, llegando incluso a ser puestos hereditarios. Las únicas incursiones militares se realizaron para el mantenimiento de las rutas comerciales que les abastecían de materias primas, las cuales estaban controladas por el estado. El rey sumerio de esta época era más parecido a los acadios que a los antiguos príncipes de la época predinástica, es decir, un gran poder central que llegó casi a la divinización del monarca.



En el plano cultural la civilización sumeria conoció su “siglo de oro”en las letras y las artes. Los escribas ya no sólo escriben historiales de almacenes, aparecen los poetas y los eruditos. Destacan las historias épicas como la vida de “Gilgamesh”, auténtico precedente del prototipo de héroe.
Sin embargo, hacia el 2.100 el imperio tenía los días contados, algunas ciudades de la periferia se independizan (Isín y Larsa), además la exhaustiva presión económica sobre los agricultores creó un gran malestar en la población. Con este panorama un reino vecino, sometido por los sumerios, Elam, consiguen aprovechar la debilidad de Ur para conquistarla junto con la mayor parte de su imperio. Pero el desencadenante definitivo de la desaparición de los sumerios fue una nueva incursión de pobladores de origen semita, los amorreos, que poco a poco se fueron apoderando de las tierras de Mesopotamia. Sólo Isín y Larsa consiguieron mantenerse hasta que un rey amorrita de Babilonia, llamado Hammurabi (famoso posteriormente por su código de leyes), las conquistó hacia el año 1750.
Con ellas desapareció para siempre el mundo de los sumerios, sin embargo su influencia fue tal que los pueblos, reinos e imperios posteriores que se asentaron en sus territorios terminaron adoptando la mayor parte de su cultura, destacando sobre todo la escritura. 

LA CULTURA SUMERIA
Las razones por las que la cultura sumeria sobrevivió a su pueblo habría que buscarlas en la excepcionalidad de esta cultura, los sumerios fueron el modelo a seguir por los imperios que le siguieron, sobre todo por los babilonios y asirios, eran considerados como la madre de su cultura, incluyendo a la lengua sumerio-acadia, que se conservó como lengua sagrada. Fueron para Mesopotamia como los griegos y romanos para los europeos. También son patentes la influencia que tuvo para los judíos, reflejado en la Biblia existen las conocidas referencias al Edén, el Diluvio Universal, la torre de Babel y la confusión de lenguas, etc.. todas ellas circunstancias que se referían a lo que fue el mundo de Sumeria, el origen del mundo no es el dios judío, son los sumerios. Veamos sus características más importantes.
Sociedad y religión.
La sociedad sumeria estaba condicionada en gran parte por su concepción religiosa del mundo. Las grandes catástrofes naturales que sufrían de vez en cuando (sequías e inundaciones), les hizo ver que no eran el centro del universo. El hombre estaba hecho para servir a los dioses, para que fueran benévolos con ellos. Con esta mentalidad es fácil entender el poder que tenía la clase sacerdotal, los almacenes del templo solían ser los más ricos por donaciones o por la cosecha de sus propias tierras, las cuales se consideraban tierra de los dioses. El templo y el clero era una unidad económica independiente que organizaba su propio comercio, tierras y escribas.
El poder civil estaba en manos del príncipe, los cuales nunca llegaron a ser divinizados hasta la época de Ur III. Eran sin embargo el juez supremo y jefe militar de su territorio. De él se esperaba protección y construcciones públicas en beneficio de la ciudad. El Palacio en el que vivía era un centro económico y administrativo, desde el cual se gobernaba al estado-ciudad.
La administración estaba dirigida por un ministro del príncipe, el cual organizaba y distribuía los impuestos, organizaba expediciones militares y controlaba los almacenes y a los escribas, los únicos que sabían escribir.
La mayor parte de la población de la ciudad se dedicaba a la agricultura, también había comerciantes y artesanos. La esclavitud no estaba muy extendida aunque existía, eran sobre todo prisioneros de guerra o cautivos por deudas sin pagar.
Los sumerios fueron grandes constructores, sin embargo la poca utilización de la piedra (no había canteras) y el uso común del adobe ha provocado que no nos haya llegado ninguna gran obra en buenas condiciones. El edificio principal fue el Templo y el Zigurat, morada del dios de la ciudad y desde donde se observaban los astros. La cosmología sumeria era muy complicada y dedicada a la interpretación de los deseos de los dioses, para ellos el universo era un caos.

El hecho de construir con barro hizo que nunca se llegara a utilizar la columna de piedra, con esto al tener que aumentar o cambiar algo de un edificio lo que hacían era tirarlo y hacerlo de nuevo. Así se construía sobre los restos de lo anterior, al cabo de los siglos la tierra se fue amontonando y dio al paisaje llano de la zona una característica común, los “Tell”, es decir, montañas de tierra que fueron antiguas ciudades.
Lo que si nos ha llegado en abundancia han sido la orfebrería y los relieves en piedra. Gracias a estos elementos conocemos la mayor parte de la vida de los sumerios. Las estatuillas de ofrendas eran muy comunes y representaban a las personas rezando. Los sellos y relieves en piedra nos han conservado el tipo de vida que hacían, desde el trabajo en el campo o la ciudad hasta las guerras.

La escritura

El legado de los sumerios es importante en muchos aspectos pero el más destacado sin duda fue el de la escritura.
La lengua sumeria no tuvo parentesco con ninguna otra de su época, no ha habido ningún vocabulario en el mundo que se le pareciera. Era una lengua de tipo aglutinante (como el turco o finlandés), es decir, una palabra consta de una raíz que expresa un concepto y una partícula anexa que le da el significado. También se formaban palabras con dos raíces, lu=hombre, gal=grande, lugal=hombre grande=rey.
La escritura propiamente dicha apareció sobre el 3.500 a.C. en Uruk, al ser una zona de mucho barro pronto se dieron cuenta que la mejor forma para escribir era en tablillas de este material, que luego se cocían para endurecerlo. En un primer momento era una escritura pictográfica, es decir, se intentaba reproducir lo más fielmente posible la imagen de la cosa o acción que se pretendía expresar. Para los casos que podían ser confusos se les añadía otra imagen anexa, con el tiempo esa imagen con su signo auxiliar se asoció solamente a su valor fonético, apareciendo las palabras en sí.

El siguiente cambio en la escritura pictográfica fue debido al uso de las tablillas de barro para escribir. Al principio se escribía con una pequeña caña de forma corrida, con líneas rectas y curvas. Sin embargo pronto se dieron cuenta que en barro era más fácil escribir presionando una pequeña cuña, que hacía una incisión. De aquí viene el nombre que recibe este tipo de escritura: cuneiforme. Ahora sólo se podían reproducir líneas rectas, que si bien intentaban seguir reproduciendo al objeto o verbo, adquirieron una forma peculiar que con la evolución del tiempo las transformó en palabras que ya no se parecían pictóricamente a la palabra original.
Una característica curiosa de esta lengua eran los dialectos, utilizados según la categoría social del hablante.

El éxito de poder comunicarse de forma duradera y segura no sólo se utilizó para la administración y el comercio, aunque esta ha sido el 90 % del material escrito encontrado. Hacia el 2.700 ya se escribía rica literatura, que aunque era bastante monótona tenía una temática variada. De hecho los motivos literarios del Diluvio como castigo a los hombres, la búsqueda de la fama por el héroe Gilgamesh, el infierno, las fábulas, los proverbios, etc... aparecieron a la sombra de esta civilización.

Con los sumerios apareció lo que llamamos Civilización, con ellos aparecieron los rasgos tanto positivos como negativos de nuestra especie en sociedad. Cerca del año 3.000 también aparecieron otras civilizaciones renombradas como la egipcia, la china o la cultura del Indo, sin embargo en Mesopotamia se dieron las circunstancias para que este pueblo fuera el primero en convertirse en el verdadero “pueblo elegido”.